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Breve historia de Amsterdam

Los orígenes de la ciudad de Ámsterdam provienen de un pequeño pueblo pesquero que se fue desarrollando poco a poco, hasta que en el siglo XII se construyó un dique sobre el río Amstel. El nombre de la ciudad nació de la construcción de este dique o «dam» en holandés, siendo conocida como Amstel-dam o el dique de Amstel, lo cual terminaría derivando en Ámsterdam.

Durante el siglo XIV, Ámsterdam se unió a la Liga Hanseatica y empezó a tomar importancia como enclave comercial, la cual se vio ampliamente potenciada con el descubrimiento del Nuevo Mundo y la creación de nuevas rutas de comercio, convirtiéndola en el segundo puerto más importante del mundo tras el de Lisboa.

A partir del siglo XVI, la ciudad participó en una guerra contra España, con motivo de las imposiciones religiosas de Felipe II, quien además fomentaba la desigualdad entre clases mediante privilegios para la aristocracia. Los Países Bajos, con Guillermo de Orange como líder, finalmente vencieron a los españoles tras un largo conflicto que fue conocido como la Guerra de los 80 años, ganando así su independencia.

Con la unión entre Portugal y España, Ámsterdam debe encontrar nuevos mercados, extendiéndose hasta las costas de las Antillas, las Molucas o Malabar. En el año 1609 la ciudad funda su propia banca, lo que la llevará a convertirse en uno de los más importantes centros financieros del mundo.

El siglo XVII se puede considerar como la época dorada de la ciudad, convirtiéndose en refugio de intelectuales que huían de las constantes guerras que asolaban Europa, como fue el caso de Spinoza, Descartes o Rembrandt. Las masivas migraciones de judíos también influyeron en la prosperidad económica, añadiendo un floreciente comercio de metales y piedras preciosas. En el año 1602 se funda la mundialmente conocida Compañía de las Indias Orientales, que abarcó más de medio planeta con sus rutas comerciales y de tráfico de esclavos. Pero la época dorada terminaría a finales de ese mismo siglo, debido a una agotadora competencia con Inglaterra.

Con la invasión de Napoleón, Ámsterdam finalmente se convirtió en la capital de Holanda, pero el daño que provocó el bloqueo comercial impuesto por el resto de países terminó por pasar factura. Cuando Napoleón fue derrotado, el Congreso de Viena aprobó que la ciudad continuase siendo la capital holandesa, además de crear el nuevo Reino Unido de los Países Bajos.

Los últimos años del siglo XIX supusieron una segunda época dorada para Ámsterdam, con la llegada de la Revolución Industrial, lo cual llevó como es lógico a una transformación del paisaje urbano. Nuevos canales, grandes museos y estaciones de tren fueron algunas de las obras públicas que tuvieron lugar durante estas décadas.

La Segunda Guerra Mundial también dejó su huella en la ciudad, cuando las tropas alemanas la invadieron el 10 de Mayo de 1940, y comenzaron su terrible persecución del pueblo judío, lo que daría lugar a la triste historia de Ana Frank y los horrores que relataba en su diario.

Foto vía: addictissima