Patio de Begijnhof, donde hallar la tranquilidad

Patio de Begijnhof

Son muchos los que señalan que uno de los lugares más bellos de Amsterdam es el Patio de Begijnhof, incluso mucho de los que visitaron la ciudad aseguran que les hubiera gustado quedarse a vivir allí.

Se trata de un emplazamiento que fue el primer núcleo urbano de la capital holandesa, incluso el complejo residencial más antiguo. En la actualidad es muy visitado por los viajes, que buscan principalmente la tranquilidad.

Para dar con la entrada a este espacio hay que transitar la Plaza Spui: de todos modos destaquemos que son dos las entradas principales, una de ellas muy llamativa y la otra más discreta. Allí se da un contrapunto increíble con el resto de la ciudad, ya que al bullicio habitual de una gran capital como esta, se enfrenta el silencio y la paz más absoluta.

El Patio de Begijnhof consta de unas 40 casas de bella arquitectura que rodean un patio con jardín: las casas fueron reconstruidas en el Siglo XVII. En el interior, al norte del patio, nos encontramos con una iglesia, la Engelse Kerk, cuyos orígenes datan del Siglo XIV. Para más detalles, en el patio hay unas esculturas, ilustrando un paisaje por demás prolijo y que mantiene su fachada a pesar del gran movimiento turístico que se da.

La fundación de este lugar fue en 1346. Begijnhof, cuya traducción al castellano sería “el convento”, era un lugar donde mujeres solteras o viudas se retiraban y dedicaban a la oración y las obras de caridad en Holanda. La idea es que allí, muchas mujeres, tomaban el voto religioso de manera temporal y sólo lo dejaban una vez que se retiraban de la casa, muchas de ellas para luego casarse. En una de las calles que lo bordean hay unos pilares con figuras de hombres que salen corriendo, como símbolo de que allí estaba prohibida la permanencia de hombres.

En la actualidad estas casas siguen habitadas por mujeres solas, especialmente mayores o estudiantes. Una de las características más llamativas es que si uno observa con detalle, pareciera como que el tiempo se hubiera detenido. De hecho, se conserva aún una casa que es la más antigua, oriunda de 1475. La gente que allí reside, exige que quienes lo visitan lo hagan en silencio y respetando su privacidad. Incluso, hay un horario de visita: de 08:00 a 17:00.

Foto vía: Amsterdam.ociogo



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