Begijnhofkapel y el milagro de Amsterdam

begijnhof

Begijnhof es uno de los monasterios más conocidos de Ámsterdam: un grupo de modestas casas construidas alrededor de un patio vallado y jardín que fueron siempre el hogar de una comunidad de mujeres muy religiosas, solteras y que vivían bajo votos de castidad.

Este monasterio fue construido en el siglo XIV aunque la mayoría de las fachadas góticas fueron reemplazadas entre los siglos XVII y XVIII; sin embargo, la casa de madera N° 34 es la más antigua de Amsterdam, y en su capilla se revela la historia del Milagro de Ámsterdam en paneles de hermosos colores.

La larga historia de esta comunidad de mujeres llamadas “Beguinas” comienza en 1171, cuando se reunieron las primeras, y termina en 1971 con la muerte de la última de éstas cuyos restos descansan en el Cementerio de Santa Bárbara, en una fosa común que las Beguinas tuvieron durante mucho tiempo. Estas mujeres no eran monjas ni vivían aisladas; hacían un voto de castidad, pero eran libres de disponer de sus bienes y también podían dejar el monasterio cuando quisieran.

En 1417, Begijnhof se encontraba en la actual Begijnensteeg (callejón de Beguinas) y se fue ampliando hacia los pantanos que ellas mismas rellenaron con escombros para alcanzar una franja a lo largo del Spui donde se construyeron nuevas casas.

El milagro: el 15 de marzo de 1345 un hombre muy enfermo recibió una oblea; cuenta la historia que la vomitó, y ese vómito fue arrojado al fuego, entonces la hostia apareció intacta flotando sobre las llamas. El sacerdote tomó la hostia y la colocó sobre el fuego en la iglesia de San Nicolás y la hostia volvió a flotar. Los creyentes de Ámsterdam interpretaron que se trataba de un milagro; la hostia quedó como una reliquia, guardada en una ampolla de metal. Sin embargo en 1544 fue robada y el ladrón, descubierto, arrojó esta ampolla a uno de los canales de Ámsterdam. Nunca se la pudo encontrar.

Poco tiempo después se construyó una iglesia en el lugar donde se había producido el milagro y se convirtió en un sitio de peregrinación, que fue prohibida en 1578.  La historia completa del milagro puede verse en nueve paneles pintados por el artista Schenk, que se encuentran en la capilla del monasterio.

En el siglo XVIII se resolvió la demolición de la capilla para extirpar la creencia en el milagro; sin embargo, algunos elementos se han conservado, como la antigua entrada del siglo XVI.

El Beaterio es actualmente un remanso de paz y un lugar de meditación en plena ciudad de Ámsterdam, y el recorrido por sus alrededores será un paseo inolvidable. Si desean llevarse algo de recuerdo a casa pueden pasar por su tienda,  dando la vuelta al monasterio, en el 371 de la calle Nieuwezijds Voorburgwal,  Amsterdam.

Foto: Begijnhof

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