Una acuarela de Van Gogh se exhibe en su museo

Vincent Van Gogh

Cuenta la leyenda que Vincent Van Gogh quedó muy conmovido ante la presencia de un sauce que se encontraba solitario y que finalmente se fue secando sobre un estanque ubicado en cercanías de La Haya. Esa historia es la que recoge la acuarela de El sauce, una obra suya que podrá ser visitada por varias semanas en el museo que lleva su nombre en Amsterdam.

El Museo Van Gogh está ubicado en Museumplein, un sitio donde existen otras instituciones similares y que es de los más visitados de la capital holandesa. Aquí se puede seguir con total detalle la evolución que el artista demostró en su obra, más la presencia de otros artistas de renombres del Siglo XIX.

En cuanto a El sauce, la misma fue comprada por las autoridades del museo en una subasta que se llevó a cabo en Londres a comienzos de este año, con el fin de llenar un vacío que tenían en su colección: su precio fue de 1,5 millones de euros. La pintura mide 38 x 56 centímetros y es parte de una serie de seis acuarelas que el artista produjo en el verano de 1882.

Tras comprarla, las autoridades la mantuvieron en secreto durante un buen tiempo hasta que finalmente han decidido sacarla a relucir y exhibirla con el resto de la obra del pintor holandés. Esta resulta ser la primera compra en cinco años que realiza el Museo Van Gogh, donde ya se puede observar desde hace pocos días.

Según se ha mencionado, esta acuarela estará en el Museo Van Gogh durante unos meses, pero ya sobre finales de año será trasladada al Hermitage de Amsterdam junto a un grupo de doce pinturas. El motivo es el cierre del Van Gogh, que durante unos meses recibirá varias obras de remodelación.

En relación a El sauce, los entendidos en la materia explican que pertenece a un período de la obra de Van Gogh en la que estaba mejorando en cuestión de perspectivas y proporciones de los objetos retratados. Sin embargo, esta acuarela representó un giro imprevisto.

Dominada por un cielo gris mientras que en el fondo se aprecia una estación de trenes, lo que sobresale en la imagen es el mencionado sauce. Retratado en tonos apagados, el mismo se ve melancólico y solitario. Una de las sorpresas de la obra son precisamente esos tonos apagados, que no se corresponden con su período posterior y que lo haría famoso: esos óleos de pinceladas exuberantes y colores llamativos.

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Categorias: Museos de Amsterdam


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