La casa de Ana Frank, emoción e inspiración

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La historia de Ana Frank es mundialmente conocida. Fue una niña judía que, a causa de la persecución del nazismo, vivió escondida alrededor de dos años.  Su familia provenía de Alemania y llegó a Ámsterdam en 1933, cuando ella tenía 4 años.  Decidieron esconderse en 1942 y eligieron la parte trasera de la fábrica de Otto Frank en el centro de Ámsterdam.  Eran dos familias, en total 8 personas, y durante el encierro, Ana llevó su famoso diario.

En 1944 las familias fueron descubiertas y trasladadas a los campos de concentración; primero Auschwitz y luego Bergen-Belsen, donde Ana murió en marzo de 1945. Tenía 15 años. El único sobreviviente del grupo fue Otto Frank, quien regresó a Ámsterdam y se encontró con Miep Gies, una de las personas que los habían ocultado. Esta mujer austríaca fue quien le transmitió las tristes noticias de la familia, pero también le entregó el diario de Ana, que había guardado cuidadosamente. El deseo de Ana era que el diario fuese publicado al finalizar la guerra, y Otto se encargó de cumplir con sus deseos. Así el mundo conoció el Diario de Ana Frank.

Después de la guerra la casa comenzó a deteriorarse e iba a ser demolida, pero un grupo de residentes formó la Fundación Ana Frank y exigió su conservación, salvándola de la picota en 1957. El Museo se inauguró en 1960 y desde entonces ha sido visitado por millones de personas de todo el mundo.

El Museo Casa de Ana Frank está organizado en dos espacios bien diferenciados. La parte trasera es Achterhuis het, donde la familia permaneció escondida. La parte delantera era la empresa de Otto Frank, donde originariamente funcionó la sala de exposiciones, pero en 1999 la parte trasera fue restaurada y se le devolvió su aspecto original; desde entonces la entrada al Museo es por esta parte de la casa. La parte delantera también ha recuperado su estilo y atmósfera originales, gracias a las descripciones del diario. Los visitantes encontrarán documentos y fotografías que refuerzan la historia de Ana y los demás refugiados.

No querrán dejar el Museo sin pasar por su tienda; si se impone la pausa reparadora, podrán tomar algo en la cafetería. La Casa de Ana Frank se encuentra abierta todos los días; tiene horario de invierno y de verano. Si desean recorrerla con más tranquilidad, es recomendable llegar antes de las 9 o después de las 18h.

Está exactamente en Prinsengracht 263-267 y es muy fácil llegar desde la estación central de ferrocarriles, tras una caminata de 20 minutos; también podrán llegar en tranvía y autobús. Se debe abonar entrada, pero hay descuentos para las personas de 10 a 17 años; los menores de 10 años entran gratis.

Puedes comprar la entrada y combinarlo con un crucero nocturno en: tickets para la Casa de Ana Frank

Foto: vía Facebook

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