
Carré es un apellido tradicionalmente relacionado con el circo y el teatro; de hecho, realizaron sus primeras actuaciones en Francia y Alemania, para desembarcar en 1863 en los Países Bajos con sus llamativos espectáculos. El circo se estableció de forma temporal en 1874 con un edificio de madera que fue el más grande y más bonito de su época, inclusive con vestíbulo con calefacción y sala de espera.
El edificio definitivo, de piedra, comenzó a construirse en 1887 y está asentado sobre 1450 pilotes de madera. La inauguración fue memorable, con un desfile de gala y espectáculos de equitación, doma de caballos y gimnastas para un edificio no menos impactante: todo iluminado con lámparas de gas, gran sala, doce camerinos, tres salones, restaurante, dos establos y la casa de diez habitaciones de Carré.
Con el tiempo, los espectáculos de circo comenzaron a incluir otro tipo de artistas y comediantes, y el circo se transformó en un teatro de variedades; a fines del siglo XIX ofrecían teatro y opereta.
Actualmente el Teatro Carré es uno de los más prestigiosos de la ciudad para disfrutar de espectáculos populares. Aquí debutaron grandes talentos como Louis David, y Johan Köhler Henriette Buziau; en la década del 30 del siglo pasado fue visitado por grandes estrellas extranjeras como el famoso payaso Grock y el Casino de París con Josephine Baker, al mismo tiempo que se ofrecían funciones de teatro a precios populares.
Y aunque sufrió muchos ataques durante la Segunda Guerra Mundial y hasta tuvo que cerrar sus puertas, resurgió con nuevos espectáculos de circo en invierno y grandes musicales en verano.
El Real Teatro Carré luce hoy en día en Amsterdam totalmente renovado; mantiene el ambiente histórico y el romanticismo de los sueños de sus creadores, al mismo tiempo que ofrece los mejores espectáculos durante todo el año.
Para conocer el ultra moderno teatro detrás de la fachada histórica se ofrecen visitas guiadas que revelan todos sus secretos: el escenario, los vestuarios, el vestíbulo, matizados con historias, información y anécdotas de su larga historia. Las visitas guiadas se realizan los sábados a las 11 y hay que inscribirse previamente; el valor del billete incluye una consumición y una sorpresa para los más pequeños. El dinero recaudado está destinado al mantenimiento del edificio histórico.
El Teatro Carré se encuentra en el 115 de la calle Amstel y es muy fácil llegar con el transporte público; desde la Estación Central, en metro o tranvía, es un viaje de 15 minutos hasta la estación Weesperplein.
Foto: Wiki Commons